CRÓNICA
SERENDIPIA SOBRE MOJADO: LA MUSA DE CHICLAYO
Un pie fuera de la acera, La luz en rojo, los carros detenidos, mi
corazón en taquicardia
_ Hola…
Un pie fuera de la acera, la luz en rojo, los carros detenidos, mi
corazón en taquicardia
_ Hola, como estas…
Un pie fuera de la acera, La luz en rojo, los carros detenidos, mi
corazón en taquicardia
_… soy de Chiclayo
La rutina desde mi óptica no es
tan mala como la gente piensa. Mi atrevo a ensayar que ésta consigue que hasta el ser más inútil del globo, prontamente
con disciplina y constancia puede alcanzar la maestría anhelada, sea en una ocupación,
especialidad profesional o simples
nimiedades que realice en su vida. Verbigracia: un fiasco en la cama que no
es capaz de mantener 10 movimientos pélvicos al tener sexo, con unas sesiones
rigurosas de entrenamiento, que consita en repeticiones _hecho de esta forma ya seria una rutina _ en poco tiempo podría
llegar a ser lo que conocemos como una “metralleta”,
un “eléctrico” o un “pipileptico”, o en términos menos adocenados un hombre con capacidad de satisfacer a su pareja. en poco tiempo o quizá más _dependiendo de cual inútil es_ lograría que la
amiga de la elasticidad prominente, ama y señora del “Monte de Venus” tire la toalla.
Sin embargo, algunas veces salir
de la rutina podría servir para conocer algo nuevo o encontrarse con una fortuna que no se imaginaba. En consecuencia el
resultado sería el siguiente:
Eres expeditivo en lo que haces, y el cambio de rutina te permitió ser
dueño de otra situación que dominaste con la receta ya antes mencionada, por
ende ya no serás experto solo en una materia
sino en dos…_sucesivamente_. Y serás como yo _bromeo, bromeo_. Así queda
demostrado que la rutina bien empleada
es sumamente provechosa.
Un día saliendo del entrenamiento decidí cambiar de rutina, y partí
hacia Matará para tomar mi carro que me lleve a
San Sebastián _ usualmente lo hago de Limac Pampa_.
Para empezar entreno los martes,
jueves y sábados. Por cuanto mentiría si digo que esta historia novelable de
menos de 20 minutos ocurrió por ejemplo “un inefable martes”. La verdad es
que no recuerdo que día. Solo pasó y es
como sigue.
Cuando decidí cambiar de rutina, iba solo, viendo a todas las personas
que iban y venían por todos lados,
muchos se miraban fortuitamente, unos con alegría otros con serenidad y no faltaba
siempre los que no se caían mal a primer avista. Me los imaginaba a todos en un frasco cual
hormigas y yo viéndolos desde fuera. Yo estaba contrariado, melancólico, ordenando palabras
en mi mente. Había pasado poco tiempo desde mi ruptura amorosa y mi alter ego poético aprovechaba de esos
momentos para sonsacar de mi dolor
algunos poemas lacrimógenos y otros que
no caben en esta historia _por ahora.
Llegué a Matará con Ayacucho
_exactamente en la esquina_, esperaba
que el semáforo peatonal cambie a verde para cruzar. Fueron los 30 segundos más largos que pude haber
esperado un cambio de luz. Mi habilidad de ver en una rotación de unos cuantos grados más que la gente normal me permitió darme
cuenta que del lado izquierdo alguien me
miraba sin soltarme ni cuando parpadeaba.
Volví un poco la cabeza como quien
mira otro sitio y era una señorita hermosa en toda la extensión de la
palabra. Ella seguía mirándome con inquietud.
_ Mi vida no me mires así que me siento desnudo _me decía a mí mismo_.
Ella seguía y seguía.
_ me parece o me está violando con la mirada_ me volví a decir, esbozando
una media sonrisa _
Volví nuevamente la cabeza y vi que se aproximaba
hacia mí con cierta duda.
_carajo, creo que escucho lo
que pensaba _ esta vez pensé asustado.
Pronto un sonido melifluo
despertó mi excitación, era su voz. Era bonita, muy bonita, sus labios de fresa
virgen se abrieron para decirme.
_ Hola, buenas noches, una pregunta por favor.
_hola, como estas, en que te puedo ayudar _dije_. Aunque dentro de mi decía “lo que tú quieras mi amor”.
_ quiero llegar a la Plaza de Armas, y siento que me perdí.
Sé que la forma correcta es Plaza Mayor, pero que más daba, sabía a qué
se refería.
_ ummm. Puedes ir por esta avenida, hasta llegar al fondo. Llegarás a
la avenida el sol, subes…_ explique algo así.
_bueno no parece complicado
_ Aunque puedes ir también por aquí _dije indicando hacia la calle
Matará.
Y tomando una bocanada de aire, añadí:
_ yo voy hacia allá, si deseas te puedo acompañar.
Me sonrió y quedé vergonzosamente embobado, atípico en mí.
_ Muchas gracias.
_Entonces vamos _ dije_. Además añadí.
_Por lo visto no eres de aquí.
_No. Soy de Chiclayo
_ ¡De Chiclayo! Caramba sé por
amigos que es una ciudad hermosa _ mentira, en el fondo de Chiclayo solo conocía
la capital.
_y tú parece que vas a hacer deporte, lo digo por la maleta _me dijo.
_ Soy karateca, acabo de salir del entrenamiento, así que estas segura conmigo, al menos hasta
que nos despidamos – no sé cómo rayos pero dije así.
_que lindo _ dijo, la sentí nerviosa_ vengo de viaje de promoción y
bueno me separé de mi grupo, nos reuniremos en la plaza.
Llegamos a la esquina de Matará con Calle Nueva. Y no podía perder la
posibilidad de dejarla así sin más, no sin nervios le propuse acompañarla hasta
la otra esquina con av. El Sol. A lo que ella acepto con mucha gratitud.
_ Algún día quizá vaya a Chiclayo por algún campeonato, seguro que
necesitaré de alguien que me oriente,
además acabo de conocer a una amiga, no tienes de qué _ respondí a su gratitud.
Hablamos y hablamos, sentimos
una conexión increíble, hasta podría pensar que se trató de una limerencia. En un momento nos pegamos tanto por
la estrechez de la vereda. Ninguno de los dos sentimos alguna incomodidad.
Llegamos al lugar, esta vez creí que debía dejarla allí. Cruzamos últimas
palabras. Ella de agradecimiento y yo de anfitrión de la Ciudad Imperial.
Repito, la conexión fue instantánea desde un inicio que la
despedida vino con un ósculo celestial
que vibró sobre mi rostro y un abrazo, acto seguido.
Hubiera querido terminar esta crónica que solo me pasa a mí, diciendo que “al menos me quedé con el perfume de su nombre que acelera mis latidos
cada vez que la recuerdo, y que la floresta de pasión de mis entrañas emerge por mis poros,
envenenándome a cometer una locura de
amor de a primeva vista” pero no. No sé si nos distrajimos tanto o fue la depravación
del destino que quiso que fuera así. Ninguno de los dos preguntamos por
nuestros nombres.
No suelo hablar groserías, pero si las conozco y las pienso
_carajo, timorato que me pasó, por qué no pregunte su nombre. Me reproché en tanto la delgadez de su espalda espigada se alejaba
de mis pupilas.
Quería alcanzarla y preguntarle
su nombre y por ultimo su Facebook _ no importaba
si tuviera novio _ seriamos felices los tres.
Este poeta amante de cielo raso, loco, bohemio, astuto, a veces tonto,
_ y una infinita cola india de calificativos _ siempre anda enamorado, pero
como profeso, “enamorarse es de mortales” así que no es algo que me preocupa
cuando me paso algo así, para mí es un sentimiento constante, tan natural y normal
como dormir y comer. Estoy
en la búsqueda de otra definición más profunda que ésta tan trivializada
palabrita.
Pero quedé con un dolor
inquieto en mi veleta corazón. Con esta
quizá hubiera sido la vez número “perdí la cuenta” que me enamoro a primera
vista. Pero fue especial.
No pude verla venir, pero se veía tan hermosa cuando se iba que inspiró que lo
escribiera. Esto sucedió unos años atrás
y sé que pasaran quien sabe siglos. Probablemente ambos nos casemos ese mismo día,
ambos tengamos la misma cantidad de
hijos, no sé cuál de los dos muera primero, y solo quizá alguna vez ella
recuerde como yo esta anécdota, pero estoy seguro que jamás se imaginará que la dediqué estas líneas superfluas. A sabiendas
que nunca más volveré a verla.
MAC MONTES CABALLERO



0 comentarios:
Publicar un comentario