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domingo, 29 de noviembre de 2015
CARTA A PALOMA:
LIRIO SOBRE LIRIO
De pronto la ventana se abrió y
las hojas de los poemas comenzaron a alzar vuelo, rozando su rostro como alas
de palomas desorientadas, todo en la isla de su cama. Lo inexplicable fue que
después de haber recuperado la lucidez, estas seguían invadiendo la habitación
que no se decidía si estar entre la noche o el alba, se perdían por la ventana,
se metían por los escombros de las sombras o se tatuaban a las paredes y
desaparecían en el acto. Cuando todo pasó, se sobresaltó, desenredó su cuerpo,
le dolía la cabeza, vio la hora: faltaban 10 minutos para las 6.
Aun con el peso plúmbeo de las
cejas, hizo memoria de cómo es que había amanecido en tal estado. Esa noche
como el álbum completo de otras pasadas,
se había pasado leyendo poemas a Valeria, hasta que quedara sumida en el sueño
profundo y no respondiera a la respuesta religiosa “¿Estas despierta?”.
Desde que se conocieron en una
fiesta, organizado por su amigo pintor, las conversaciones infinitas hasta
cerca de las dos de la mañana se fueron haciendo la rutina obligatoria de las
noches.
Un viernes, a último momento,
recordó que un viejo amigo le había invitado a asistir a una fiesta que
organizaría como parte de la presentación de su nueva colección de pintura.
Estaba por inventarse una buena excusa para no asistir; pues no solo ya tenía planeado
una cita a ciegas con una “Mujer rosa” que complacería sus instintos de
literato solitario, sino que detestaba los lugares artísticos con un montón de gentes
seudoanalizando expresiones artísticas, cuando en el fondo no les importaba en
lo absoluto, cuando en realidad les resbalaba lo que sus ojos veían, pues no
valoraban el arte sino el espectáculo creado a raíz de ello.
Pero todo salió mal. Cuando
apenas estaba maquinando la excusa, una llamada desorbitó su concentración. Era
él, su amigo, llamando para recodarle que era el invitado especial de la
festejo. De modo que no tuvo otra más que decir: “Estoy en camino”.
Fue así que casi al finalizar la reunión
conoció a Valeria. Ella entraba mientras todos salían _la ceremonia había
concluido.
La vio ingresar, y no despegó los
ojos de ella, al mismo tiempo que intentaba descifrar los cuadros surrealistas
de su amigo. Era hermosa, una cabellera frondosa, undosa, parecía que cargaba
la madre selva. Su escote bien decidido, no era muy exagerado, dejaba
apreciar el temblorcito de sus senos en cada paso. Ni que decir de las piernas
y los muslos, parecían columnas de luz sosteniendo al cielo y la tierra, se
preguntaba cómo es que esa frágil cintura, tallada a la imagen y semejanza de
dos medias lunas podían sostener esos monumentos de lujuria.
Al mismo tiempo surgía otra pregunta, ¿en qué posiciones es que los padres
fecundaron esa efigie de venustidad? Era
necesario saber para comunicar al mundo y establecer como reglamento universal
en los coitos celebrados a fecundar.
Todos esos atributos venían envueltos
en un vestido negro muy ceñido al cuerpo, con unos tacones rojos, que lucían
como la cereza del pastel.
Sintió que era la oportunidad,
bajo ningún concepto podría ser desaprovechado, el terreno parecía favorable,
el ambiente estaba vacío, solo su amigo discutiendo en un rincón con los
últimos invitados.
Como no se movía de uno de los
cuadros, unos metros más allá, decidió por acercarse:
_ ¿Qué le gusta tanto de ese
cuadro que parece que estaría sufriendo en desnudarlo? _preguntó_. Si sigue así
perderá los ojos.
_ Es cierto, no se deja desnudar
con facilidad, no importa perder los ojos, quiero entender que esconde esa ropa
vieja_ respondió ella.
Era una respuesta inteligente,
que le advertía que era una muy mujer especial.
No perderemos el tiempo
explicando el por qué, pero cayeron en coma de una extraordinaria química, sin
moverse del lugar platicaron olvidándose del mundo, sin darse cuenta salieron
del local a concluir la
conversación afuera, al amparo de la
luna. La hipnosis mutua fue tan intensa que él olvido hasta de despedirse de su
amigo. En efecto, terminaron en un parque, se llamaba San Cristóbal. Se
quedaron una horas más, sin embargo ella era muy cautelosa con sus
informaciones que él no le saco más que su número del celular.
Planearon volverse a ver en el
transcurso de la semana, cada uno se fue como llegó.
Pasados 6 días, él la llamó con cierto
escalofrío, a decir verdad quiso llamarla apenas al día siguiente pero temía parecer
precipitado, por cuanto esperó. Cuando ella contestó sintió en su ser el efecto
de un torrente de vino por cada rincón
de su cuerpo. De pronto se transformó en un trago amargo cuando ella le dijo
que no podían verse, por encontrarse fuera de la ciudad por motivos laborales.
Entonces, todo cambió, un océano
de celos lo revolcaba y lo sumergía hasta sus profundidades. Solo sintió
embalsamado su dolor cuando ella le propuso hablar para concretar una cita,
apenas llegara. Propuesta que no hizo más que asentir.
Pasado el tiempo indicado, volvió
a llamarla. Valeria respondió que no podía ser hoy y que la llamara mañana por
la noche, sintió que el sol habitaba en su pecho pero no le quedó que asentir
nuevamente.
A la noche siguiente, la llamó con cierto nerviosismo,
cerca de las 10. Valeria contestó con una dulzura asfixiante. Conversaron de
todo. Cuando cerca de las 2 de la mañana se dio cuenta que mientras él hablaba,
ella parecía no tener reacción, entonces supo que se había quedado dormida. Un
golpe de felicidad estalló en su vientre como fuegos artificiales a base de
estrellas.
La noche siguiente la comunicó a
esa misma hora. Conversaron de lo sucedido: “tu voz me da calma, me da
seguridad para dormir tranquila _ dijo ella_. Era demasiada respuesta para él.
Se estaba enamorando y con vehemencia pura.
La semana siguiente y la otra, y
la otra, hasta caer un mes, el ritual de las conversaciones se hacían
habituales.
A él no le importaba dormir solo
dos horas antes de ir al trabajo _ enseñaba literatura en la universidad
nacional_ llegaba ojeroso, ido, con aires de indulgente_. Todas sus clases
consistían en escribir lo que fuere pero siempre conteniendo el nombre “Valeria”.
Ya habían transcurrido dos meses
de hablar noches enteras y no verse siquiera un minuto.
_Hasta cuando seguiremos así, se
le ocurrió preguntar un día.
_hasta que al menos un solo árbol
del parque en que nos vimos no sea despojado de sus hojas por los lazos de
otoño, respondió ella, como siempre tan esquiva.
Ser profesor era su parte
complementaria. De profesión y oficio era poeta y escritor, vale decir muy
apreciado en el medio. Impulsado por la
desesperación empezó a jugarse sus últimas cartas. Decidió empezar a leer para
ella todos los escritos inéditos que esperaban ser publicados muy pronto.
_ Me encantan tus poemas, creo
que me estas enamorando, sobre todo me encanta oír gajos de tu voz a la orilla
de mis sueños, le dijo ella un día.
_Me alegra que te guste _dijo él_
pero ya vamos 4 meses que solo hablamos por el teléfono, mas no nos hemos visto
un solo día siquiera. Debo confesarte
que estoy enamorado de ti, tu imagen esta en todo lo que hago. Mis poemas
tienen tus formas. Todos los días te desnudo, te hago el amor pero solo en mi
mente, te deseo, entiendes. Me estoy volviendo loco. Debemos vernos _ sentenció.
_No te apresures galán, de mi cáliz
no se bebe así nada más _ refirió con firmeza.
Había transcurrido un mes, cuando
antes de empezar con la lectura obligada de los poemas, ella interrumpió.
_sabes, he estado pensado en lo
que dijiste, y sí, quiero que nos veamos, ya es hora.
A él se le humedecieron las
manos, triturando los poemas en el mar de sudor y ahogando las letras verso a verso.
Entonces esa noche, más que nunca
cuidó cada detalle de las cosas que decía y de los poemas que leía, temía que
un solo error la haga cambiar de opinión. Cuando advirtió que se había quedado
dormida puso el resto de las hojas como cabecera y empezó a imaginar el
encuentro de mañana.
Así fue que cuando despertó, experimentó
el inexplicable hecho de las palomas, faltaban 10 minutos para las 6. Por esa
época, aún era noche. Se apresuró para ir a la universidad, ese día, uso el
pretexto de achaques de salud y suspendió las clases para darse el tiempo de
planificar todo.
Habían quedado en verse a las
8:00, en casa de Valeria. Cuando al medio día le llegó la dirección a través de
un mensaje. No pudo creer que vivía a una cuadra de ella.
Anticipó todo, se bañó hasta
frotarse los huesos, se afeitó, se echó el perfume favorito que únicamente se
aplicaba para las presentaciones de sus libros. Cuando todo parecía estar listo
vio la hora, faltaba poco menos de una hora, por lo que decidió sentarse en el sofá a seguir proyectando los
hechos futuros.
Despertó alarmado, faltaban 15
minutos. Salió tan aprisa que llegó en tan solo 5. Cuando ella abrió, se perdió
en su cuerpo, se había vestido muy hermosa, contraste total de su estilo de
poeta, sus ojos se perdieron en sus senos, parecían dos mundos inalcanzables
para él.
En todas sus alucinaciones jamás
se le ocurrió lo que vendría después: ella lo cogió del cuello y empezó a despojarle
del saco, al mismo tiempo que una de sus manos se introducía como un pez por
los resquicios de su camisa. Él reaccionó con ímpetu, la tomó por la cintura,
sus labios calzaron en su boca como aves en un nido de nubes, la besó hasta él
mismo perder el aliento, mientras sus manos ya se apoderaban de sus nalgas y toda
la natura que habita en sus fronteras. Conquistado ese territorio se dirigió a
los senos, los acariciaba como si fuera a morir después. Al diablo si mañana
fuera el fin del mundo. Hoy era feliz.
Cada una de sus prendas caían
lentamente al piso cual ángeles inermes, desterrados del cielo, por asomar la
cabeza y ver lo que sucedía con ellos.
Acto seguido deslizó sus manos por su espalda, parecía una cascada
de espuma, sus labios se fundían en sus senos. De pronto violentamente cambió de dirección , se fue al piso, empezó
a besarla cada dedo de los pies, subió a la rodilla, navegó a
libertad por esa aguas y volvió nuevamente
a los senos, mientras no quedaba
ni el recuerdo de prenda alguna en sus cuerpos , era una desnudes más desnudes
que la de Adán y Eva. Hizo una pausa del acto literal de canibalismo y susurró
ciertas palabras que iluminaron de un color diferente la habitación: “no logro distinguir
si fue un sueño, pero anoche parecía que unas palomas habían invadido mi habitación,
entonces pensé en ti. Por eso he
decidido cambiarte de nombre. Te llamarás Paloma, beberás de mi mano y yo no querré
jamás otro abrigo que no sea de tus alas, hermosa Paloma. Ella no dijo nada,
solo respiraba cada vez con más intensidad.
De pronto la volteó delicadamente
hacia la pared, como se hace cuando se moldea arcilla, al mismo tiempo parecía
una ola salvaje, besaba cada vertebra, cada cabello. Su erección era un sable,
cuando parecía que los gemidos y jadeos arroparían la noche. Despertó.
Todo había sido un sueño, se
había quedado dormido, vio la hora: ya había pasado 30 minutos de las 8.
Se desesperó como nunca, que no
pudo ni asir el celular, cuando marcó una dulce voz contestó:
_ El número al que usted ha
marcado, no existe.
Salió como alma que se lleva el
diablo, le tomó segundos llegar a la puerta. Tocó como un loco, hasta despertar
del letargo los polvos adheridos del umbral. Salió un anciano, enredando
palabras preguntó por ella:
_Muchacho, hace años que ella no vive aquí, lo último que supe fue
que murió cuando iba a la publicación de un libro de un escritor, creo que se
llama Mac, o algo así.
9 CARACTERÍSTICAS OBLIGATORIAS DE UN PERIODISTA DIGITAL
UN PERIODISTA DIGITAL DEBE TENER ESTAS CARACTERÍSTICAS
A menudo se cree que hacer periodismo digital es simplemente dejar de escribir en los medios tradicionales para hacerlo en una computadora y difundirla a través de Internet. Nada mas falso, existen ciertas características que harán de un periodista: un buen periodista digital. y este es mas o menos el perfil.
domingo, 22 de noviembre de 2015
LOS ADOLESCENTES Y LA POLÍTICA:
¿CON QUÉ SE COME ESO?
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| foto tomada de internet |
El 10 de abril del 2016 se
realizarán las elecciones para elegir al Presidente, Vicepresidente y
Congresistas del país para el periodo 2016-2021. A puertas de las elecciones
presidenciales 2016, los ataques entre uno y otro cándido dentro del ruedo
electoral, las primeras estrategias para ganarse los primeros votos, el intento
de salir del anonimato de los nuevos candidatos comienza a ser el pan de cada
día. Por un lado los mismos eternos
candidatos de siempre conocidos como insiders.
Por el otro, los nuevos, outsiders, quienes buscan darse a conocer ante
la opinión pública, asentarse y ganarse los primeros votos, no importa si
proviene de amigos y familiares. Al
frente de todo este teatro se encuentra el pueblo _nosotros_. Están quienes los
analizan con mesura contrastando entre uno y otro, haciendo un recorrido por el
pasado sobre sus antecedentes y estudiando a los nuevos. Y también los parcos
quienes no conocen siquiera los candidatos, los que se dejan obnubilar por
cualquier objeto de merchandising o promesa al aire, y se enrolan en las filas
de los partidos políticos sin ni siquiera saber por qué.
Mientras estos dos sectores,
candidatos y el pueblo están en un proceso de enamoramiento, al extremo de la
orilla existe un sector que se mece en la desidia y el desinterés respecto a
los procesos electorales nacionales, “aun no me toca” dicen. Nos referimos a
los adolescentes menores de 18 años que aún no tienen el derecho ni la
obligación a votar.
Entonces surge la pregunta: ¿Es
normal que los adolescentes estén divorciados de temas políticos nacionales?
¿Cuáles son los roles que cumplen estos jóvenes para con la política? Y
seguramente más interrogantes que en este artículo se espera despertar el
análisis y la interpretación.
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| foto tomada de internet |
En la actualidad los adolescentes
_salvando excepciones_ viven aislados del ámbito político, muchos jóvenes que
fluctúan entre las edades de 13 a 17 años viven sumergidos en diferentes
menesteres pero no se involucran en ámbitos políticos. El problema de esta
posición pasiva radica en que en esta sociedad donde es necesario desarrollar
el pensamiento crítico y sistemático de los jóvenes frente a la política,
tenemos una seria escasez de jóvenes involucrados en política. Es preciso
mencionar que uno de los problemas que padecen los países subdesarrollados como
el nuestro, es precisamente el desinterés político por parte de los
adolescentes, desde luego este fenómeno tiene sus causas que generalmente se
resume en la falta de credibilidad de los representantes; educación deficiente
partiendo desde el seno familiar y los
colegios; y porque los jóvenes de hoy
son hedonistas, desde luego que no es bueno ni malo, solo que no tienen utopías a largo plazo, como sucedía
antaño, sus vidas están enmarcadas en la diversión, ocio, sexo, una vida cotidiana
ligera, no voltean la cabeza a menos que luzca atractivo, todo lo opuesto con
la política que se observa ahora, la política nacional tiene un tono muy
rectificado, frívolo y categorizado que no llega a atraer a los adolescentes.
Seguramente nuestra visión es la
de un país, con jóvenes líderes en el ámbito político, pero sin información
solo serán el recipiente de una ideología política corrompida y maculada por
donde se mire, de este modo no habrá cambios. He aquí la importancia de la educación, partiendo
quizá de conversaciones en el núcleo del hogar y desde luego en los centros
educativos: no valoramos que estos espacios son altamente viables en los
primeros pasos de participación política. Es necesario llenarles en la cabeza
no solo informaciones pasadas sino reflexiones futuras. El conocimiento es
poder, y lo que menos tienen nuestros adolescentes es conocimiento, volviendo a
salvar algunas excepciones, la mayoría
vive absorto en las redes sociales, con los dedos encallecidos por la severas
manipulaciones de las Tecnologías de la información y comunicación, Tics, que
con un poco de razonamiento podría ser un canal de información, pero que se
desperdicia en las manos de adolecentes ingenuos, viviendo aun en un mundo de
burbujas que cuando al fin se rompa será un duro golpe para ellos.
A propósito de educación política
en los colegios, en virtud de fortalecer este artículo se realizó una serie de
entrevistas a diferentes personas, dentro de ellos se encuentran tres
estudiantes del Colegio Emblemático Humberto Luna. El alcalde del Municipio
Escolar de 16 años, Gustavo Huallpa Huillca, de quinto grado de secundaria
expresa una de las razones de por qué los adolescentes no se sienten atraídos
por la política. La autoridad escolar manifiesta que los jóvenes no se sienten
identificados con los candidatos, debido a que estos no cumplen con las
promesas de campaña electoral y que llegado al poder se olvidan de ellos, y las
constantes repercusiones que saltan a la vista, menguan los deseos de
participación.
También colaboraron dos candidatas para el siguiente
Municipio Escolar, Esther Zuniga Quispe y Sadith Gutierrez Arnado ambas de 15
años, del cuarto grado de secundaria. Ellas resaltan la importancia de generar
debates desde la familia, y como adolescentes que son reconocen que a esa edad
puede más el afán de divertirse y son pocos los jóvenes con convicción de
querer ser líderes, además consideran que los partidos deben buscar acercarse a
los jóvenes, a través de diversas dotaciones como conferencias, reuniones, etc
Los partidos y movimientos
políticos, entonces tienen la difícil tarea y reto de estrechar lazos con los
jóvenes bajo el marco de respeto, participación crecimiento y cooperación, no
solo por el afán estratégico de imagen, para después echarlos al olvido, sino
por convicción. La política en su concepción más pura es posibilidad de cambio,
de búsqueda de alternativas para mejorar las condiciones de vida, diagnosticar
y propulsar estrategias de acción para una sociedad futura, después de todo
siempre se ha dicho que el futuro del mundo está en las manos de los más
jóvenes, qué futuro se puede esperar si no se les presta la atención debida.
Por esa razón aquellos que verdaderamente dicen ser partidos políticos y personas políticas
tienen el deber de acercar a los jóvenes, formar nuevos líderes con capacidades
analíticas, críticas, capaces de expresar sus ideas con convicción, mas no
solamente recipientes para llenar su mismos pensamientos deteriorados y
engatusarlos únicamente cuando se trata de conseguir votos apenas cumplido la
mayoría de edad.
Es lógico que con el pasar de los
tiempos las organizaciones políticas tercas a renovar su liderazgo, tiendan a
desaparecer, las personas no son inamovibles, los principales rostros políticos
de ahora en algún momento tendrán que dar un paso al costado ¿y quién los
reemplazará? A este respecto claro está que se debe gestar mecanismos para
producir líderes con un nuevo concepto de política, inquisidor, analítico sobre
todo con fortaleza en valores y principios para no seguir los equivocados pasos
de los antecesores. En la entrevista, las estudiantes también expresaron que no
saben dónde acudir fuera del colegio para informarse e involucrarse a los
partidos políticos. Lo mismo que reforzó la coordinadora de tutoría y
orientación educativa del mismo plantel, profesora Virginia Nayhua Huisa, “hay
un desconcierto total, porque no hay continuidad entre lo que se enseña en el
colegio y las universidades. Nos hemos vuelto una sociedad conformista, si
tiene que pasar algo es porque tiene que pasar, ahora lo jóvenes dicen que no
le afecta nada” además insistió la importancia del seno familiar primera
escuela política, afirma que en una familia disfuncional, donde no existe
niveles de comunicación los hijos buscan maneras de sobrellevar esa situación,
refugiándose en la televisión, hizo hincapié en la conocida “televisión
basura”. “los contenidos son solamente
distractores, no contribuyen en la formación de los adolescentes”.
Parafraseando una expresión del
poeta Mario Benedetti: necesitamos adolescentes que no siempre digan amen a
todo, que no se dejen matar por amor, que recuperen el habla y la utopía,
jóvenes sin prisa y con memoria, con capacidad de situarse en una historia que
es la suya para no convertirse en viejos prematuros. Y el lograrlo solo está en
manos de uno: TODOS.
CARTA Y POEMA PARA WENDY*:
DELIRIOS DE CÁLAMO DE LUNA EN EL LAGO DE
LIRIOS
INSTRUCCIONES PARA LEER: * Wendy podría ser un nombre
inventado, o no.
Lo que el culto lector debe saber, y apremia la
moral de hacer conocer es que este es un caso de la vida real que persigue a
este servidor, que por razones que no existen razones se cambiará el escenario
de los hechos, entonces es como sigue.
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| foto tomada de internet |
Lo primero y si la memoria de
hostia no me falla lo último que vi de ti, fue tu espalda: una espalda finísima
como el filo de una espada que refulgía detrás de tu vestido transparente de
flores, por esa dolorosa parte de tu cuerpo el tiempo se deslizaba lentamente,
todas las estaciones rodaban como por un arcoíris, una espalda tallada por cien
de cantos de sirenas.
Tu cabello caía sobre ella como
burbujas de nubes por una cascada de agua de hojas de primavera, esa cabellera
con el misticismo de la madre, invitaba a mis ojos a transfigurarse en
golondrinas y perderse por la espesura de tu natura.
Tu cintura, un manantial duro de
vino tinto, que calzaba en mis labios a la perfección… _pensándolo bien la
descripción de esa parte tan celestial y apasionante de tu cuerpo la reservaré solo para mi_, pero
allí, donde estabas sentada, lucías soberbiamente altiva, tu venustidad se
respiraba en el aire.
De pronto volteaste lentamente,
toda tú. No era el rostro más bello del lugar, había visto rostros más bellos,
pero a mis ojos eras el retrato diáfano de la perfección, esculpida por las brisas
de miles de Marías _ un rostro perfecto para mí, es aquel que me inspira
escribir, da igual si virtuosa o no_. Tu mirada de diamante bruñido, tus ojos
de venado haciendo cabriolas en los prados
de la luna, esa expresión de dulzura, candidez y lascivia al mismo tiempo me
estrujaron, me hicieron polvo, hubiera querido cubrirte de mí, pero era como si
una fuerza mayor me detuviera, hasta ahora ignoro qué.
Para mí, es imposible no escribir
todas las emociones que me llevan al pénsil del deseo, pero como dije al inicio,
por esta vez me reservo a ventilar el lugar exacto de nuestros encuentros que
no fueron encuentro más que de miradas y voces ahogadas, además porque desde
alguna parte de esta ciudad o el globo, sospecho que hubieras querido que fuera
así, y el escenario ficticio es el siguiente sin alterar la historia_ ojalá.
Al menos dos veces por semana,
suelo ir a la biblioteca más suntuosa del pueblo, un paraíso terrestre: tiene salas
del tamaño de medio estadio de únicamente libros, otra de juegos, otra de parques
temáticos, y más espacios recreativos-educativos.
La primera vez que te vi, que vi
tu alma en tu espalda, estabas acompañada de tu soledad, sentada en un cubo,
jugando a desatar los nudos de unas lianas _un juego de la sala_. Después de
quedar inmóvil en movimiento, no pasó nada extraordinario ese día.
Precisamente por esas fechas,
contratiempos universitarios no permitieron que fuera por dos semanas
siguientes, a la tercera fui tan temprano como pude, después de clases, entre
las 7 menos 10 aproximadamente, y allí estabas otra vez.
Me asenté a armar unos cubos que
me sirvieran de mesa para tratar de leer, digo tratar porque apenas te vi no
hice más que observarte y el cubo y esas cosas pasaron a segundo plano.
Pasado unos minutos, advertí que
intentabas mover unas barras que parecían muy pesadas para una flor como tú,
sin pensarlo un segundo, recuerdo que te ofrecí ayuda, mas tu reacción de
cierta sorpresa me desconcertó, luego sonreíste y un hálito de luz avivó mis latidos, esbocé una sonrisa forzada
y no hice más que retirarme sin musitar ni una sola palabra.
A la siguiente semana volví, y
siempre tan puntual ya estabas allí, distraída en tus concentraciones. Ambos,
cada ciertos momentos nos mirábamos furtivamente como gavilán y paloma, pero ni
tu no yo cruzamos mensaje alguno, pese a que se presentó más de una
oportunidad, sucedió lo mismo la semana siguiente.
Una semana próxima, cuando
llegué, no estabas. Un sentimiento de flecha en el corazón provocó un temblor
mis pies, y un frio helado bajaba por dentro de mi sien como corrientes
violentas de dos ríos juntos, en el medio estaba yo. Cuando empezaba a arrepentirme
por mi cobardía de no haberte hablado, llegaste, me viste y viraste violentamente
la mirada. Ese día nuestros ojos solo se
estrellaron una vez, luego te vi partir, mis ojos se prendieron como imanes a
los prendedores de tu brasier que sostenían tus capullos de nieve _ pido perdón
si no se llaman prendedores, arranqué miles mas no hurgué en los detalles_. Contemplé tu espalda una vez más sin imaginar
que decía “adiós”.
Conté los días para volver. Cuando
al fin con la vanidosa intención de llegar nuevamente primero fui más temprano,
mas ese día no llegó ni una pluma tuya. Lo mismo sucedió las siguientes veces, desapareciste
así sin más. Con el corazón sosteniéndose de mis labios escudriñaba cada espacio pero no te hallaba, te olía; te buscaba en el aire,
en los libros, en los juegos, en mis bolsillos, en las miradas de los desconocidos
pero no, pero no, pero no estabas, hasta ahora voy a cumplir con mu rutina con la tibia esperanza de volverte a ver.
Tiempo después, gracias a mis
inquisiciones supe que te llamabas Wendy, una dulce mujer me dijo: “no la conozco
pero sé que se llama, Wendy”.
Un día, después de clases
caminaba con dirección a casa únicamente en compañía de mi sombra, gracias a la
indulgencia de los alumbrados nocturnos. Me detuve, era luna llena, vi tu
espalda en ella y en ella te escribí este poema.
Una torva de lunas negras
Caen como
cuervos heridos
Sobre el espacio sin fondo de tu espalda,
Una bandada de arcoíris invade la noche blanca
Más blanca
que la piel de todas las albas.
Tu cuerpo, ultima hoja en el sueño de otoño
Yace ingrávida en mis manos, duerme eterna
Como fénix enamorado de sus cenizas.
Tu cuerpo es mío, tus sueños en tus sueños,
Tus noches en vela, tu Pegaso,
Tu verde monte de venus a flor de invierno. Más
no te tengo.
La lluvia no tiene voz propia,
Solo repite
lo que dices,
Miles de
voces no dicen nada, solo es ruido,
Golpe de fantasmas sobre mi sombra.
Soy más de uno en tus ojos, uno más en tus ojos
Y entre miles de ojos en los míos solo vives tú.
Te busco,
como paz en guerra,
Para saber si existes,
En
los cabellos del pasado
Buscando alguna huella tuya,
Más me pierdo en las arenas movedizas.
Mi todo te
busca: mi nada, mis lágrimas,
Todo y nada, nada y todo.
Te buscan mis cartas al rumor del viento,
Más mueren de sed al caer el día.
Los pájaros juegan con los pedazos de la noche
Y los míos, mis pedazos, mueren con el mar:
Cenizas del tiempo, tiempo de cenizas.
Wendy, dispensa el atrevimiento,
no me culpes, no te culpes, culpa a tu Dios, que yo ya hice al mío. El culpable
soy yo y él: me hizo de barro rojo, papel y tinta y me bautizo con lágrimas de
un ejército de cupidos. Solo Ansío una
cosa: que vuelvas a mí una vez más. No importa si sola o acompañada, aunque mis
manos deseaban sudar junto a las tuyas en un paseo diurno por la luna, no se
puede hacer más nada si tu espalda ya sirve de lienzo para otras caricias _jamás
peleo por una mujer_. No importa si tus labios amarantos mordieron otros
cuellos, no importa nada. Solo quiero terminar de escribir el final de esta
historia y abrir las puertas de otra.
Se despide tu recitador sombrero golondrina:
MAC MONTES.
martes, 3 de noviembre de 2015
YO, CALABAZA
CRÓNICA de una NOCHE de CACERÍA de DULCES
Los primeros dulces que atravesaron mi boca
fueron algo así como la pluma de la
noche que cae en el lago de los cisnes moribundos.
Sentí que alguien me despertaba del letargo,
lo sentí por el rumor del polvo que volaba, allí, en la repisa de madera color marrón
claro, donde guardan los libros, exactamente en la esquina superior derecha. Apenas advertí
el cálido asir de unas manos, afronté sentimientos ambivalentes: alegría y
angustia. Por un instante creí que me desecharían o me usarían de maceta _suerte que corrieron mis otras
hermanas_ pero no, apenas noté la suavidad de un paño tibio supe que el día que
más sentido tiene mi vida había llegado nuevamente: Halloween.
En realidad no tengo un nombre específico, a
todas nos llaman calabaza, por consiguiente soy Calabaza como todas mis
hermanas del globo. Soy made in Perú, hablo
español _evidentemente_. Fui
adquirido por una familia de escasa
condición económica, sospecho que en el anaquel de las
clases sociales eso lo ubica en: la
clase baja o clase "C" _pamplinas_. Pertenezco al niño llamado Carlitos de
11 años, y como la familia no dispone de recursos para cambiarnos cada año,
este será mi tercer período consecutivo que los
acompañe.
Me
emocioné hasta el éxtasis al sentir el agüita tibia por mi piel de
plástico, posteriormente fui puesta en la ventana, junto a mis dos hermanas que también habían sido
despertadas y acicaladas. Mientras disfrutábamos del calorcito de octubre tras
permanecer en reposo por 365 días, papá
panchito llegó a casa:
_ Meche ¿Dijiste que faltaban solo dos calabazas, no?
_sí cariño, ponlas en la ventana con las otras.
Ahora seríamos cinco. Entonces caí en la
cuenta de que Marita, que el año pasado tenía tan solo dos añitos, hoy nos
acompañaría en la aventura nocturna de pedir dulces.
La presentación con las nuevas hermanas no fue tan amena como esperaba, se las veía envanecidas,
quizá por ser nuevas, suele suceder, por cuanto decidí no fastidiarlas, estaba
segura que para el día siguiente serían las primeras en establecer una charla
_siempre pasa.
Cerca de las cinco de la tarde, papá Panchito
ordenó a todos los hijos que terminaran de alistarse, que sino perderían los
dulces.
Una de mis hermanas se fue con Mariela, la
mayor de 15 años; mi otra hermana con
Grisa de 14; a mí como de costumbre me tocaba irme con Carlitos; una de la
nuevas se fue con Sandrito de 7 y por último
la que quedaba se fue con Marita. Todos los niños estaba disfrazados, por
supuesto quien para mí se veía más lindo era Carlitos, su disfraz de pirata le caía
tan bien, aunque debo admitir que a
Marita se le veía muy encantadora vestida
de abejita. Los papás solo tenían puesto sendas capas de vampiros. Sin más
demora salimos a la calle.
Nosotros vivimos en el distrito de Santiago,
cualquier ruta debía llevarnos a la plaza mayor, objetivo principal. Pasados
algunos minutos de haber dejado la casa, los niños lucían mustios, su timidez
no les había permitido entrar a ninguna tienda hasta ahora, pese a que otros
niños lo hacían, entonces fue Mariela quien rompió el hielo al ingresar a una tienda
por el puente de Almudena, le fue bien porque logró unos cuantos dulces. A una cuadra de la iglesia de San Pedro, los
niños contagiados por el entusiasmo de la
hermana mayor, decidieron tomar por asalto una tienda que tenía las puertas
abiertas de par en par: “Halloween, caramelos, queremos caramelos señor”. Pero
para mala fortuna tocamos la puerta equivocada, un anciano nos botó al
instante: “no hay caramelos, váyanse a molestar a otro sitio carajo, jalowin,
jalowin, satanás se los va a comer” por si fuera poco añadió, “donde están sus
papás con$%&$!”$%§.
Todos nos asustamos bárbaro, Marita se
puso a llorar, y papá quien había visto
todo desde la puerta, quiso entrar a increpar al viejo, pero mamá Meche se
opuso. Continuamos con nuestro periplo.
Seguíamos con la tristeza cargando dentro de nosotras, en
especial yo, hasta ahora solo la calabaza de Mariela tenia dulces en la panza. Cuando de pronto un samaritano nos llamó a todo el
grupo, era un gringo. Sacó una bolsa de caramelos y empezó a repartir, Carlitos y yo esperamos a que sus hermanos reciban lo
suyo, cuando nos abrieron paso solo quedaba la bolsa vacía. Todo parecía que sería la única calabaza en
llenarse únicamente de congoja y de las lágrimas de Carlitos que ya empezaban a
anegar de sus ojitos de venado, amenazaban con caer como balas. Sin embargo el
generoso hombre sacó otra bolsa de caramelos, y lo que siguió fue que los
primeros dulces que cayeron por mi boca fueron como la pluma de la noche
que cae en el lago de los cisnes moribundos.
Hermosas melodías que repicaban contra mis paredes, sabía que el
dulcísono golpe de las golosinas serian efímeros, pero querían todas dentro de
mí. Vi los ojos de mi niño que se encendían
como fuegos artificiales.
Llegamos a la plaza mayor, estaba repleto de disfraces, una pasarela de disfraces y
desde luego vi otras calabazas de diferentes tamaños, colores y hasta diseños.
A eso de las 9:30 ya retornábamos para la casa, todas estábamos llenas, incluso
de monedas que algunos gringos
regalaban.
No crean que no estaba enterada. Sé que hoy
también se celebró el Día de la Canción
Criolla. Para que pelear sobre cual fiesta optar, cada uno escoge lo que le
hace feliz y como en mi familia también escuchan su música criolla, al ritmo de
Eva Ayllon y otros artistas más tomaron la
cena, juntitos en la mesa.
Este secreto que tienes conmigo, nadie lo sabrá
Este secreto quedará escondido una eternidad….
¡Cómo cantaba mamá Meche mientras servía el caldito de gallina!
De esta manera
fue que pasamos una noche de
cacería de dulces. Con la barriga llena y corazón contento, me permito acabar este
cuento. Y como eres mi tesoro imposible no sumarme al coro: te amo Perú, tierra de gloria. Yo,
calabaza, es que por ti, que escribí esta historia.









