REINO
UNIVERSITARIO:
CRÓNICA DE UN DÍA DE TOMA DE LOCAL
La
tarde acaba de arder, y yo estoy aquí _alumno anónimo_,
envuelto por las brasas de esta
guerra, con el estoico propósito de recuperar el dominio de mi reino.
Explotando al máximo mis limitados
sentidos para evitar un ataque mortífero del enemigo. Lo estéreo del temporal con lacónicos imputes de lluvia, vientos
embravecidos y el calor abrumador, no afectan ni rasgan en lo más mínimo la
coraza de mi armadura oleada de pies a
cabeza por las fuerzas espirituales de mis ancestros.
Completan
la sinfonía de mi blindaje, mi espada,
al que puedo invocar con solo nombrarla, capaz de cortar hasta el manto que envuelve la noche, ésta, forma un equipo perfecto con mi escudo,
siempre en estado de alerta, presto para cubrirme las espaldas.
Es
una alucinación, desde luego, que se desvanece cual estrella supernova, en
tanto observo a mi alrededor al resto de
mis compañeros hechos mártires, que se pierden
en un mar de palabras sibilinas
provenientes de todas la direcciones en
medio de los centenares de ojos que reflejan a lo lejos un espectro color
bruñido por el ímpetu que hace afervescer
todas las almas congregadas aquí y ahora.
De
pronto me cuestiono si esta vez tendrá eco mi medida de protesta, si los que
están arriba, en la cúpula de la estructura orgánica de la universidad bajarán por un instante la
cabeza para escuchar a su pueblo de estudiantes universitarios que claman en
univoca voz mejores condiciones de educación. Entonces repentinamente pienso si
será suficiente solo este día o habrá que continuar mañana.
Hoy
con un examen cargando sobre las
espaldas fui tan a prisa como pude, pero me caí de bruces al encontrar la
puerta de la universidad cerrada por un pequeño grupo estudiantes que tomaban la iniciativa, pretendiendo exhortar
al resto de los alumnos a unirse a esta causa
quienes se resumían en miradas absortas y dubitativas ante qué decisión tomar.
Ahora
bien, ya que estoy
irremediablemente al borde de este charco que ya me mojó la punta de los zapatos,
decidí participar de esta protesta una vez más _es la segunda o más en lo que va
del primer semestre del año_ En ocasiones así, casi nunca falto a una toma de local, no por que no tenga nada
que hacer, sino porque estoy seguro que si no soy yo no habrá otro.
Probablemente
por esta acción no reciba congratulaciones, loas, mucho menos la gratitud de mis compañeros que
por razones que no logro profetizar hoy brillan
solemnemente con su ausencia _ prefiero no juzgar prematuramente, tendrán
sus motivos_. Más por el contrario mi
integridad camina sobre una cuerda floja, no solo por la felonía del clima,
sino también por las reacciones
inexorables de los policías encargados de custodiar nuestra movilización
_ para nadie es sorpresa que en muchas ocasiones ellos son los que provocan los
conatos de bronca, hay pruebas a nivel nacional_. Qué más da, al igual que
nosotros son humanos y se equivocan.
En
este momento quizá la prensa local ya se
ha enterado de lo que acontece y no cabe
duda que más de un pseudoperiodista que abunda es esta ciudad, con
conocimientos de periodismo más baldíos
que un desierto en su punto mal
elevado de la canícula, están despotricando contra los estudiantes con las
típicas, únicas y triviales frases
básicas de sus argumentos: “los universitarios toman la universidad, y seguro
que ni siquiera saben por qué”. En esta parte insto a la sociedad universitaria y cusqueña a exhumar
del pasado la andanada de
calificativos y demás frases frívolas
que vociferaban en su amargo afán de
intentar ser un “líder de opinión”.
Y
seguramente también si la lucha tiene
proyecciones superiores a un día, nuestras autoridades al filo de superar los
límites de la mitomanía, se presentarán en algunos medios de comunicación con
documentos apócrifos y la vergüenza dejada
dentro de las sabanas recién abandonadas,
a tratar de atenuar la lastimosa
realidad universitaria y las condiciones anacrónicas en las que se encuentra para ser una casa
tricentenaria de estudios y
perteneciente al siglo XXI.
No tengo conocimiento con infusiones técnicas
ni propedéuticas de la situación actual como las que poseen los de la soberanía
universitaria y de las que se valen para
empañar la ventana de la verdad y hacer ver que todo está bien o lo que a ellos
les convenga mostrar. Empero, sé que mi
universidad está colgando de un suspiro, pues no creo que sea propio de la
calidad educativa soportar dos horas de clases de pie, o si logro sentarme sea
en carpetas ya casi fosilizables que sobreviven hazañosamente cerca de dos décadas, bañadas una y otra vez con capas
de pintura para maquillar los achaques
de los años.
Pasa
por mi memoria que alguna vez leí en la biblia, específicamente en el libro
de Mateo acerca de las bienaventuranzas que Jesús les enseñaba a sus discípulos
que se reunían ante él. Si mal no recuerdo
una de ellas decía: “bienaventurados los pobres, porque de ellos será el
reino de Dios”.
A ésta
respecto, con hondo respeto me permito parafrasearla y digo: bienaventurados los universitarios
que luchan, porque de ellos será una educación digna y de calidad.
Dios, después de sembrar mis semillas en tierras fértiles y haber
dejado mi huella en la eternidad de este
mundo. Quiero entrar a tu reino con
sabiduría, con un ABC del cual me sienta
orgulloso, con capacidad de entablar contigo una conversación con perfil de
profesional instruido _como tú quisieras que fuera_. Y
contarte sin prisa todo lo que sucede aquí, todo lo que quizá no
lo puedes ver _ estas autoridades obnubilan a todos_ o si lo ves no me
entiendes completamente, pues lo harías mejor si fueras un estudiante de la
UNSAAC. He dicho.
MAC MONTES CABALLERO



1 comentarios:
El cambio tiene que partir de nosotros mismos, simplemente dar todos la importancia debida para un cambio...ya que solo unos se dedican a la lucha y los demas....?
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